Competencias Laborales

Esta área de fortalecimiento está encaminada a cumplir lo establecido tanto en el Art. 6, lit. e de la Ley de Formación Profesional: "Otorgar y autorizar certificación ocupacional a las personas capacitadas dentro del sistema, con base en normas y procedimientos previamente definidos", como con el eje estratégico 5 de la Política Nacional de Formación Profesional: "Normalización y Certificación de Competencias".
 
El INSAFORP, con el objeto de facilitar y desarrollar su propio modelo,  ha diseñado un proceso de evaluación y certificación de competencias laborales, a partir de las necesidades de certificar las competencias de los trabajadores.
 
En este sentido, el modelo se ha consolidado a partir de la experiencia y compromiso de uno de los sectores industriales del país, como lo es el sector plástico.
 
El modelo se ha desarrollado con la participación y compromiso de la Asociación Salvadoreña de la Industria del Plástico (ASIPLASTIC), lo que ha permitido afianzar las metodologías con que trabajará el Sistema de Formación y Certificación de Competencias.
 
El modelo tiene como propósito principal contribuir a elevar la productividad de los trabajadores y, con ello, contribuir a elevar la competitividad de las empresas. El modelo desarrollado con ASIPLASTIC puede ser transferido a otras industrias y sectores económicos, conllevando múltiples beneficios para múltiples actores, incluyendo los trabajadores, las empresas y el gobierno, entre otros.
 
Para el INSAFORP, el modelo representa los siguientes beneficios:
 
Proporciona información clave para la puesta a punto de programas formativos modulares basados en competencias laborales.
 
Permite diagnosticar previamente el dominio de las competencias laborales de los trabajadores y, con ello, construir la información para recomendarles la dosis de capacitación estrictamente necesaria para cerrar sus brechas en los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para desempeñar sus funciones laborales de acuerdo a lo requerido por el sector empresarial.
 
Proporciona el espacio para la construcción permanente de una mayor credibilidad de los programas formativos institucionales entre las empresas, lo que incrementa la empleabilidad de las personas formadas.
 
En este período se evaluaron y certificaron 239 personas del sector plástico y se produjeron 1,500 documentos formativos.
 
En la actualidad existen otros dos sectores productivos que han manifestado el interés en los procesos de certificación de competencias laborales de sus trabajadores: El sector construcción y el sector textil y de confección.