Jóvenes motivados con Curso de Serigrafía

El Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (INSAFORP) impartió el curso de Serigrafía Básica en el Centro de Formación San Bartolo a 24 jóvenes que provienen de las zonas de Ilopango y Soyapango.

Un total de 116 horas fue el tiempo que Luis Chévez, Instructor, invirtió en los participantes para instruirles sobre los procesos de la serigrafía.

La serigrafía es un sistema de impresión y data de miles de años. Los historiadores comentan que este arte se remonta a la antigua China, donde utilizaban cabellos de mujer entrelazados a los que les pegaban papeles, formando dibujos para que quedaran impermeables. Al transcurrir el tiempo, se cambió el material por la seda, de ahí proviene su nombre: sericum (seda, en latín) graphe (escribir, en griego).

Chévez dijo que esta técnica de impresión “permite a los muchachos desarrollar la creatividad, el dibujo y el trabajo en equipo; además les abre una nueva posibilidad para generar ingresos”.

El instructor agregó: “Lo que vamos a ver en el curso es serigrafía básica y la pueden aplicar a textiles, lapiceros, pachones, camisas, vidrio, cuero y otros productos comerciales”.

Del 20 de enero hasta el 18 de febrero de 2014, el Instructor les enseñó a todos los participantes que la serigrafía es un sistema de impresión repetitivo, esto es, que una vez que el primer modelo se ha logrado, la impresión puede ser repetida cientos y hasta miles de veces sin perder definición. Lo que genera una mayor utilidad a un bajo costo.

Elizabeth Rodríguez tiene 28 años y vive con sus hermanos. “Estar acá es ir descubriendo que la serigrafía no es sencilla, pero con creatividad puedo garantizar un ingreso económico para mi familia”, aseguró esta joven residente de San Bartolo.

Elizabeth dijo que, “la serigrafía no tiene limites. Mi expectativa es hacer llaveros, recuerdos y estampados para toda ocasión. Ya estoy comprando mis marcos, pinturas y poco a poco ir obteniendo más equipo”.

Por su parte, Carlos Espinoza de 57 años de edad tomó la iniciativa de aprender este arte y ayudar a sus hijos.

“Quiero incorporarme al trabajo que ellos hacen en su pequeña empresa. Uno de ellos es serígrafo y el otro es diseñador. He aprendido nuevas técnicas y ellos me motivan porque este curso está actualizado”.

Los jóvenes que se inscribieron y recibieron este curso llegaron con mucha inquietud y curiosidad; ellos llegaron con la expectativa de formarse en un oficio y en el Centro de Formación de San Bartolo no solo se les enseñó, sino que se les incentivó para que monten su propio negocio.